
Por Gloria Román
Si hablamos de arte en México, el muralismo fue pieza clave para revolucionar no sólo la parte artística a principios del siglo XX, sino también el incentivar un cambio social, político y económico en el país.
Inicios
Se dice que surgió en el periodo prehispánico, como en la zona arqueológica de Bonampak “Muros Pintados”. Y en la época de la colonia, donde los murales tenían como objetivo la evangelización y fortificar la doctrina cristiana.
El pintor Juan Cordero fue el primer muralista mexicano en utilizar temas filosóficos y no tan religiosos en la mitad del siglo XIX, haciendo a un lado su extenso trabajo en las cúpulas de las iglesias como en el templo de Santa Teresa.
A finales del siglo XIX en el gobierno de Porfirio Díaz comenzó a impulsar la cultura a través de la Academia de San Carlos, enviando artistas a estudiar al extranjero. Sin embargo, no tomaron en cuenta a la cultura y pueblos indígenas ya que pretendían dar una imagen más europea al país. En este lapso surgió el pintor Gerardo Murillo Cornado, mejor conocido como Dr. Atl, considerado como el promotor del muralismo mexicano moderno, el cual tenía el propósito de reflejar el auténtico estilo de la vida mexicana. Así como el aguascalentense José Guadalupe Posada, quien efectuaba crítica social y política por medio de sus dibujos de calaveras y La Catrina.
En pleno siglo XX tras la culminación de la Revolución Mexicana, un grupo de intelectuales y artistas decidieron construir una nueva identidad donde se destacara un arte más auténtico, se expresará el bien común y predominaran las costumbres de los pueblos originarios, es decir fomentar el nacionalismo. Como resultado se creó el Sindicato Revolucionario de Obreros Técnicos y Plásticos en 1922. En este grupo no sólo se incluyeron a artistas reconocidos, sino también a artesanos, talladores de madera y tejedores textiles de distintas comunidades.
La mayoría de las pinturas se llevaron a cabo en paredes de edificios públicos. Por lo que en 1923 el muralismo llego a su esplendor, tanto en México como en otras partes del mundo; representados por las obras de David Alfaron Siqueiros, Diego Rivera y José Clemente Orozco. A partir de esa fecha son considerados “Los Tres Grandes” del muralismo mexicano.
Algunos Exponentes
Gerardo Murillo “Dr. Atl.” (1875 – 1964): se adjudicó el seudónimo de “Atl”, ya que significa agua en náhuatl y la abreviatura Dr. por su Doctorado en Filosofía. Además eran un pintor-vulcanólogo, ya que tenía una gran afición hacia los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl.
Diego Rivera (1886 – 1957): la mayoría de sus obras eran de temas políticos y sociales. Y se encuentran en diferentes edificios de la Ciudad de México y Centro Histórico tal como “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”; algunas partes de la República Mexicana, Estados Unidos y Sudamérica. Y es importante recordar que su pareja sentimental fue la reconocida pintora Frida Kalho.
José David de Jesús Alfaro Siqueiros (1896 – 1974): fue pintor y formo parte del ejército mexicano. Tras salir de prisión en 1964 reunió un equipo para crear el icónico “Polyforum Cultural Siqueiros”. También realizó “El pueblo a la Universidad y la Universidad al pueblo” en Ciudad Universitaria (UNAM).
José Clemente Orozco (1883 – 1949): caricaturista, muralista, litógrafo, matemático y dibujante arquitectónico. Unos de sus murales más destacados son “Hidalgo” en el Palacio de Gobierno de Jalisco y “El hombre en llamas” localizado en el Hospicio Cabañas.
Rufino Tamayo (1899 – 1991): pintó paisajes urbanos o pueblerinos y lo que se encontraba en su entorno. Igualmente fue acreedor a premios y reconocimientos en México y el extranjero. Y en la Ciudad de México se ubica el Museo Tamayo Arte Contemporáneo.
Roberto Montenegro Nervo (1885 – 1968): impulsó el arte contemporáneo en México y fue difusor del arte y cultura mexicana a nivel mundial. Elaboró vitrales como “La vendedora de periódicos” y “Jarabe tapatío” en el Museo de la Luz.
Aurora Reyes (1908 – 1985): oriunda de Parral, Chihuahua; artista plástica, poeta y primara exponente feminista del muralismos en México. “Atentado a las maestras rurales” fue uno de los siete murales que realizó, el cual se encuentra en el Centro Escolar de la Revolución. Asimismo tenía una gran amistad con Frida Kahlo.
Federico Cantú (1907 – 1989): cofundador del Salón de la Plástica Mexicana y la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado «La Esmeralda».
Juan O’Gorman (1905 – 1982): pintor y arquitecto, hermano del historiador Edmundo O’Gorman. Construyó la casa-estudio de Diego Rivera y Frida Kalho, así como el Anahuacalli en Coyoacán. Elaboró murales en la Biblioteca Central de la UNAM, en el Hotel Posada de la Misión en Taxco Guerrero, Museo Nacional de Historia “Retablo de la Independencia”, Centro Indoamericano en Santiago de Chile “Hidalgo Libertador”, en el Museo de Historia del Castillo de Chapultepec “Francisco I. Madero, sufragio efectivo no reelección” y “Feudalismo Porfirista” y en el Aeropuerto de la Ciudad de México.
Pablo O’Higgins (1904 – 1983): A pesar de que nació en Estados Unidos, él desarrollo un gran cariño por México hasta su lecho de muerte. Colaboró con Diego Rivera en los murales de la Capilla de la Universidad de Chapingo y en la Secretaría de Educación Pública. Su múltiple obra se extendió a varias partes del país como Durango, Michoacán, Veracruz y en el actual mercado Abelardo Rodríguez en la Ciudad de México. Y en 1964 pintó algunos murales para el Museo Nacional de Antropología.
Jorge González Camarena (1908 – 1980): fue asistente de Gerardo Murillos “Dr. Atl” e inició su carrera profesional en el mundo editorial y de publicidad. Uno de sus murales se encuentra en el Palacio de Bellas Artes llamando “La humanidad se libera de la miseria” donde hace una interpretación sobre la historia de México. También realizó obras en el Museo Nacional de Antropología y Museo de Historia en el Castillo de Chapultepec. Y cabe mencionar su aportación en la portada de los libros de texto gratuito de la Secretaría de Educación Pública por varios años, la más popular fue “La Patria” en 1962.
Un lugar con gran acervo mural
Sin duda alguna en México puedes encontrar diversos lugares culturales, pero el Antiguo Colegio de San Idelfonso en la Ciudad de México es un espacio que por su diseño arquitectónico y artístico, se considera la cuna del muralismo mexicano. La mayoría de las obras son de José Clemente Orozco y Diego Rivera, ya que antiguamente el recinto fungía como Escuela Nacional Preparatoria y en 1923 ellos se unieron al proyecto de “decorar” los muros del colegio.
Se puede llevar a cabo una visita virtual (http://www.sanildefonso.org.mx/index.php) o acudir a la Calle Justo Sierra 16, Centro Histórico.



